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De la humillación y la ridiculez en el amor.
“…Todo esto me parece un poco ridículo, pues tienes que reconocer que en todo gran amor hay siempre algo de humillación, de ridículo…
—– De humilación, tal vez —-me dijo con parsimonia Wiktor—, pero de ridículo…
—– ¿Nunca has sentido la inconveniencia, el lado ridículo de un afecto semejante?
—– No, nunca.
—– Pues entonces es que nunca has amado.
“Las señoritas de Wilko”
-Jaroslaw Iwaszkiewicz-
Debo reconocerlo, desde que leí esta parte de la novela, no he dejado de darle vueltas a estas palabras.
Amor, humillación, ridiculo.
¿Incompatibles?
Creo que no. Después de un tiempo de reflexionar sobre ellas, nada más cierto. “Un gran amor”, ese que todos hemos querido tener y gozar en la vida debe hacernos sentir humillados y ridículos. Quien me lea, pensará que soy un amante del S/M. Nada más lejos, seguro, nada más lejos.
Sin embargo, quien a cierta edad, cuando se dice que está de vuelta de todo, no ha dado su brazo a torcer, por amor. Quien por amor, que bonito: por amor, no se ha tragado su orgullo, su maldito amor propio, para ceder <amar> a su compañero. ¿Quién, si hubiese podido hacer su pequeño atillo -esto es un guiño- y hubiera desaparecido del mapa?¿Quién, no solo hubiera arrojado con toda la violencia posible su teléfono móvil contra el suelo, si no a quien se ama, para momentos después desear con vehemencia sus caricias? ¿No es eso humillarse? Me recuerda la parte de una canción de Ana Belén: “..Luego, siempre es la piel, volver desnudo al encuentro de él, como el perro vuelve donde le echan de comer…” Como podéis ver, siempre hay alguna parte en la letras de A.B. apropiada para mí. ¡Si lo supiera! Amamos y sin rendición nos volteamos para sentirnos amados. Amamos y no nos importa el precio del amor. Nos ponemos boca arriba como los animales para dejar ver que nos rendimos…… SIMPLEMENTE AMAMOS.
Y como amor, no deja de ser ridículo. Obramos, como si tuviéramos quince años, la niña bonita, para sentir correr por nuestras venas las savia nueva del amor y de los sentimientos frágiles y leves de esa turbia emoción llamada amor.
Palabras escritas en 1933, hace casí un siglo, pero los años pasados no les han restado ni un ápice de verdad ¿o no?
P.S. La novela de J.Iwaszkiewicz fue lleva a la pantalla por Andrezj Wajda en 1979.
28 comments Octubre 11, 2006
