De la humillación y la ridiculez en el amor.
Octubre 11, 2006
“…Todo esto me parece un poco ridículo, pues tienes que reconocer que en todo gran amor hay siempre algo de humillación, de ridículo…
—– De humilación, tal vez —-me dijo con parsimonia Wiktor—, pero de ridículo…
—– ¿Nunca has sentido la inconveniencia, el lado ridículo de un afecto semejante?
—– No, nunca.
—– Pues entonces es que nunca has amado.
“Las señoritas de Wilko”
-Jaroslaw Iwaszkiewicz-
Debo reconocerlo, desde que leí esta parte de la novela, no he dejado de darle vueltas a estas palabras.
Amor, humillación, ridiculo.
¿Incompatibles?
Creo que no. Después de un tiempo de reflexionar sobre ellas, nada más cierto. “Un gran amor”, ese que todos hemos querido tener y gozar en la vida debe hacernos sentir humillados y ridículos. Quien me lea, pensará que soy un amante del S/M. Nada más lejos, seguro, nada más lejos.
Sin embargo, quien a cierta edad, cuando se dice que está de vuelta de todo, no ha dado su brazo a torcer, por amor. Quien por amor, que bonito: por amor, no se ha tragado su orgullo, su maldito amor propio, para ceder <amar> a su compañero. ¿Quién, si hubiese podido hacer su pequeño atillo -esto es un guiño- y hubiera desaparecido del mapa?¿Quién, no solo hubiera arrojado con toda la violencia posible su teléfono móvil contra el suelo, si no a quien se ama, para momentos después desear con vehemencia sus caricias? ¿No es eso humillarse? Me recuerda la parte de una canción de Ana Belén: “..Luego, siempre es la piel, volver desnudo al encuentro de él, como el perro vuelve donde le echan de comer…” Como podéis ver, siempre hay alguna parte en la letras de A.B. apropiada para mí. ¡Si lo supiera! Amamos y sin rendición nos volteamos para sentirnos amados. Amamos y no nos importa el precio del amor. Nos ponemos boca arriba como los animales para dejar ver que nos rendimos…… SIMPLEMENTE AMAMOS.
Y como amor, no deja de ser ridículo. Obramos, como si tuviéramos quince años, la niña bonita, para sentir correr por nuestras venas las savia nueva del amor y de los sentimientos frágiles y leves de esa turbia emoción llamada amor.
Palabras escritas en 1933, hace casí un siglo, pero los años pasados no les han restado ni un ápice de verdad ¿o no?
P.S. La novela de J.Iwaszkiewicz fue lleva a la pantalla por Andrezj Wajda en 1979.
Entry Filed under: Amor y sentimientos, Ana Belén. .
28 Comments Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed

1.
eldoctorhache | Octubre 11, 2006 at 10:22 pm
Así es. Podría definirse, entre otras formas, el amor por una de las pocas cosas por las que incluso los más orgullosos estamos, o debemos estar, dispuestos a hacer el ridículo.
2.
majosalazars | Octubre 11, 2006 at 10:22 pm
Hay una canción que dice así: “Amar es entregarse olvidándose de sí, buscando lo que al otro pueda hacerle feliz…” (no conozco a su autor, por eso no lo consigno). Creo que en esto último está la clave: lo que al otro pueda hacerle feliz… y el asunto “paga tan bien”, que luego de ese sacrificio, humillación o como quiera llamársele, uno se siente muy bien porque se da cuenta de que es capaz de AMAR.
3.
® | Octubre 15, 2006 at 5:44 am
Me encanta cómo traes a Ana Belén en la mente y en sí, como las letras fluyen. Creo que el amor es eso y más. Te recomiendo “La insoportable levedad del ser” de Milán Kundera, en donde propone que el amor como compasión, debilidad, protección, dependencia; eso y mucho más.
Sin duda una excelente reflexión. Te dejo este link (http://www.ciudad.com.ar/ar/portales/entretenimientos/nota/0,1235,4040,00.asp) con una reseña sobre el libro, espero te guste. Saludos.
4.
sombraschinescas | Octubre 15, 2006 at 11:47 am
La canción me parece que tiene que ver con la liturgia, majosalazar. Y tienes toda la razón, el resultado final de hacer feliz al otro es lo que nos hace feliz. Solo después que un amor termina, se da cuenta uno que fue capaz de humillarse, de hacer el ridículo, todo por amor y no menos importante ser amado.
5.
sombraschinescas | Octubre 15, 2006 at 11:50 am
Bueno, si hablamos de A.B. creo que las letras de sus canciones son parte de mi vida, me siento muy, muy identificado con ellas, por lo que es difícil encontrar un pensamiento que no tenga parte de la letra de una de sus canciones. Tenemos A.B. para rato. Tenía oído del libro de Kundera, de hecho vi la película sobre la novela, esta nunca la ha leído, pero no cabe la menor duda que si alguien, tu en este caso -¿por cierto, ¿tu nombre es?- buscaré en breve la oportunidad de leerla, y después decir como me llegó. Abrazos.
6.
DiSFReSSa | Noviembre 25, 2006 at 1:47 am
Alguien que ama no permite que su amad@ se humille, alguien que ama busca una relación de igual a igual, alguien que ama no encuentra ridicula ninguna muestra de amor. El amor es una relación de igual a igual. Otra cosa es el juego amoroso donde pueden establecerse relaciones de dominación y humillación, pero sólo en el juego de índole sexual.
Suelen decir que el amor para ser duradero debe de estar aliñado siempre con un poco de admiración hacia la otra parte de la pareja, y pienso que hay un poco de razón en esta afirmación.
Perdón por entrometerme en tu blog, he entrado sin pedir permiso espero que no te moleste, me gustó el tema. Un saludo.
7.
sombraschinescas | Noviembre 25, 2006 at 8:00 am
En primer lugar, para entrar, que no entrometerse, no hace falta permiso y me alegra que te gustara el tema.
Coincido contigo en todo, solo qeu muchas veces ese sentido o sentimiento de HABERNOS humillado o haber hecho el rídiculo, lo percibimos cuando la relación se acaba, MIENTRAS, por el amor que sentimos y profesamos, lo vemos de lo más normal o aceptable. Tal vez, la palabra humillación, demasiado cruel para mí, tiene una connotación muy negativa. Por supuesto, que dentro de una pareja se pueden establecer diferentes roles y ser felices, eso es al margen. Si es aceptado por ambos totalmente aceptable.
La cita a la que haces mención dice algo así que el amor sin admiración es solo amistad. Y con nuestra pareja, además de amigos queremos ser amantes.
Reitero lo dicho antes, gracias por tu visita y mi blog está abierto para cuando quieras venir.
8.
ruben sosa palacios | Diciembre 25, 2007 at 1:36 am
la mujer que amo me despresio ewsta bien
9.
ruben sosa palacios | Diciembre 25, 2007 at 1:36 am
la mujer que4 amo me desprecio esta bien
10.
sombraschinescas | Diciembre 25, 2007 at 4:08 pm
si escribes como amas no te extrañe
11.
asdf | Febrero 23, 2008 at 1:35 pm
Muy cierto. Me humillo muchísimo por tratar de salir adelante con él u.u
12.
sombraschinescas | Febrero 23, 2008 at 7:59 pm
Un consejo: asdf nunca hay “que tratar” de salir adelante con nadie, tal vez fuera mejor cortar. En serio.
13.
ruben sosa palacios | Febrero 29, 2008 at 2:02 am
gracias a dios me di cuenta que no era aMOR ERA MANIPULACION ME DIO ELLA EN LA PArte afectiva y edsa mujer se llama amparo colin ja jaja ja no se le hizo gracias a dios la abuelita de el periodico me asesoro y ya no esta en la mente y espero que que con esta esperiebcia me sirva ya van 5 veses que me safo gracias al internet . ala abuelita del periodico de santa cruz meyehualco calle 55 que dios la vendiga me a salvado de 2 irma e amparo me hizo refleccioinar espero tener un amor pero sin manipulacion mi tel-56421452 de 8 a 10 pm
14.
sombraschinescas | Marzo 7, 2008 at 4:16 pm
Rubén, macho, lee lo que has escrito y si tu lo entiendes, eres afortunado. Pero realmente crees que si te dejan 5 mujeres no tienes algo de culpa tú? Hazte lo mirar, majete!!!
15.
ruben sosa palacios | Junio 2, 2008 at 2:06 am
mira acepto como escribo. amo pero lo que me gusta es que no puedo quitarme esa mujer de mi mente yo la amo
16.
ruben sosa palacios | Junio 2, 2008 at 2:07 am
mira acepto como escribo. -pero yo la amo. amo pero lo que me gusta es que no puedo quitarme esa mujer de mi mente yo la amo
17.
ruben sosa palacios | Junio 2, 2008 at 2:09 am
mira acepto como escribo. -pero yo la amo. amo pero lo que me gusta es que no puedo quitarme esa mujer de mi mente yo la amo y estoy feliz si muero ya se lo que es amor
18.
el mismo ruben sosa palacios | Junio 4, 2008 at 12:34 am
yo conosi a amparo en la secundaria 204 xalpa ella hiva en primer año y yo en tercero hace aprocimadamente 28 años la primera vez yo siempre la basilaba pero era una niña de 13 años y yo un chavo de 15 años yo la vasilaba en la secundaria pero luego yo sali de tertsero y ya jamas la volvi a ver en la segunda vuelta la vuelvo aver ya casada y con un hijo al poco tiempo muere su esposo y yo la voy recordando a ella que era la niña que yo vasilaba en la secundaria ya de grande yo le dije mis sentimientos a ella y me humillo que no era de su tipo entonces yo me hize a un lado pero en año nuevo me di cuenta que el abraso que me habia dado me gusto mucho entonces yo pense que algo queria conmigo y le volvi a hablar que si mo queria salir conmigo y ella mew contesto que no ,que no y entonses me puse a investigar y me di cuenta que en los varios despresio que me ha hecho son hechisos de amor por eso no me la podia quitar de la mente yo le dije a ella talvez voy a bucar una tecnica para sacerte de mi mente y lo logre la tecnica es no hablo de ti te ignoro,usando la psicologia invertida ruben sosa palacios rubensomnilife tel.56421452 buscame no me busques por internet
19.
sombraschinescas | Junio 4, 2008 at 8:35 pm
Rubén: Piérdete!!!!
20.
ruben sosa palacios | Julio 1, 2008 at 4:24 pm
mira yo no puedo terner dos amores platonicos martha serrano mendoza yo la quiero desde los 9 años y no la cambiaria por amparo un amor de niños nunca se olvida mi si yano quieres qu e escriba mo correo es rubenspalacios62@hotmail.com yo amo a martha
21.
ruben sosa palacios | Agosto 25, 2008 at 5:25 pm
hola despues que annduve estudiando mi problema ya asta fui a ver a un psicologo para que me ayudara y amparo colin lo que ne hizo fue seducion y yo no estoy de acuerdo que me hagan esa artimaña porque porque yo pense que queria algo con migo y me dijo que no nomas jugo con mis serntimientos y ahotra ya esdtoy liberado de esa artimaña el amor debe ser natural por ejeplo cuando sale el sol y se mete es natural sin nada sobre puesto
22.
ruben sosa palacios | Septiembre 27, 2008 at 5:45 pm
y otravees ruben vuelvo porque esstoy obsecionado por amoaro colin es tado estudiando este caso porque ya son varias veses que me pasa y solamente falta de afecto ella es viuda y me doy cuenta que teme quedarse sola estudie el tema de mujeres que aman demaciado y ahi esta todo es codependencia ,donde en el amor no hay paz esta contaminado der codependencia es un seduo-amor es hipocrecia bueno yo estoy enrroyado emocionalmente con ella quien sabe si ella tambien yo ruben sosa palacios les pongo mi correo electronico para que me esc4ibasn es
rubenspalacios62@hotmail.com te espero que me escribas mexico df santa cruz meyehualco calle 55 numero 110 tel -56421452 voy a seguir con el tema no me borres por favor
23.
sombraschinescas | Septiembre 28, 2008 at 1:35 pm
Rubén Ciao per sempre.
24.
amparo colin | Mayo 29, 2009 at 1:02 am
Humillación disfrazada de amor PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alba Aróstegui Ortega -Estudiante de 5º de Psicología-
domingo, 08 de marzo de 2009
“No vales nada”. “No mereces la pena”. “No sabes hacer nada”. “Da gracias a dios que estás conmigo”. “Nadie va a quererte”. “¿Es que no sabes hacer nada bien?”
Miles de mujeres oyen insinuaciones de este tipo cada día. Y estas humillaciones van produciendo un efecto destructor en la autoestima de la mujer. Poco a poco las va aceptando y asumiendo, hasta que llega a interiorizarlas. Las integra como parte de su autoestima. De esa autoestima que su pareja y agresor se encarga de minar día tras día. A través de insinuaciones y humillaciones somete a la persona que forma parte de su vida a un continuo maltrato psicológico.
Porque esa es la forma que tienen estos hombres de relacionarse. Son machistas, celosos, posesivos, agresivos. Generalmente son personas con un sentimiento de inferioridad, que establecen una relación de poder y dominio. Saben utilizar hábilmente la manipulación, la persuasión, el chantaje emocional. Necesitan someter a la mujer que comparte la vida con él, para sentirse mejor consigo mismo. Así consiguen ser la persona que sabe que jamás conseguirán ser.
Es muy importante aprender a identificar la violencia psicológica. La naturaleza idiosincrática de la agresión psicológica se caracteriza por su sutileza. Son humillaciones disfrazadas de reproches. Humillaciones que deben ser encubiertas con actos cariñosos. Así la víctima recibe una de cal y una de arena. Y se va encerrando en un peligroso círculo afectivo-destructivo del que le será muy difícil escapar.
La humillación continuada a la que son sometidas estas mujeres produce una pérdida de la autoestima. También suelen acompañarlas sentimientos de angustia, sentimientos de inferioridad, sentimiento de extrañeza de sí misma, desconfianza extrema y generalizada, actitud desconfiada y hostil ante el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o “desesperanza”, sentimiento permanente de “estar al límite”.
Estas mujeres sufren una escalada de violencia. Comienzan con la agresión verbal, que luego se convierte en agresión psicológica, dando paso a la agresión física, que en casos muy extremos pueden llegar incluso a la agresión mortal.
La víctima se encuentra inmersa en un ciclo de violencia con unas fases muy claras. Primero surge una etapa de tensión, en la que se van acumulando las humillaciones, los insultos… Tras esta etapa, llega la de la agresión. Finalmente, aparece la etapa de luna de miel, en la que el agresor trata a la víctima con dulzura, la agasaja, con el fin de que vuelva a confiar en él y que crea que ha sido un error que nunca volverá a suceder. Habitualmente, cuando la víctima se percata de que está viviendo este ciclo de violencia, éste ya se habrá repetido varias veces.
Un mito que muchas mujeres tienen asimilado es el hecho de que necesitan a su agresor, que sin él no podrán vivir. Y la realidad es bien distinta: es él quien necesita a la víctima. Necesita esa relación de poder-dependencia que establece con ella. La necesita para reafirmarse en su personalidad, ya que de otro modo no puede lograrlo.
La violencia de género es un tema social, no un asunto privado. Generalmente se ha manifestado una tolerancia mayor hacia este tipo de delito, alegando que se trataba de problemas de pareja que debían mantenerse en privado. Cuando no es así. Es un delito. Un delito que debemos luchar para combatir y erradicar.
Uno de los problemas fundamentales en torno a esta problemática social es que la sociedad, en general, y los jóvenes, en particular, están normalizando la violencia. Están internalizando unos principios y unas conductas en las que prima la violencia sobre el diálogo, el fuerte sobre el débil, el golpe sobre la palabra.
Diariamente vemos a jóvenes que solucionan sus problemas mediante enfrentamientos, ya sean verbales o físicos. Vemos muchachas jóvenes que justifican los celos desmesurados de sus parejas, su obsesión por controlarlas, su intromisión en aspectos íntimos de su vida privada. Todo esto en aras del amor. Y eso no es amor. Un amor gobernado por los celos y el control no es amor. Es posesión. Y es un rasgo que cada vez se va normalizando más en la sociedad.
Todo esto nos lleva a plantearnos la necesidad de una reeducación cultural de la sociedad. Debemos enseñar a los jóvenes que la violencia no tiene justificación. Que nadie tiene derecho a gobernar la vida de los demás. Que es necesario dotar de cierta libertad a la persona que queremos para que pueda crecer como persona a nuestro lado. Que las discusiones pueden solucionarse dialogando. Que la agresividad no es permisible. En definitiva, que la violencia genera violencia.
25.
ruben sosaq palacios | Mayo 29, 2009 at 1:11 am
Humillación disfrazada de amor PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alba Aróstegui Ortega -Estudiante de 5º de Psicología-
domingo, 08 de marzo de 2009
“No vales nada”. “No mereces la pena”. “No sabes hacer nada”. “Da gracias a dios que estás conmigo”. “Nadie va a quererte”. “¿Es que no sabes hacer nada bien?”
Miles de mujeres oyen insinuaciones de este tipo cada día. Y estas humillaciones van produciendo un efecto destructor en la autoestima de la mujer. Poco a poco las va aceptando y asumiendo, hasta que llega a interiorizarlas. Las integra como parte de su autoestima. De esa autoestima que su pareja y agresor se encarga de minar día tras día. A través de insinuaciones y humillaciones somete a la persona que forma parte de su vida a un continuo maltrato psicológico.
Porque esa es la forma que tienen estos hombres de relacionarse. Son machistas, celosos, posesivos, agresivos. Generalmente son personas con un sentimiento de inferioridad, que establecen una relación de poder y dominio. Saben utilizar hábilmente la manipulación, la persuasión, el chantaje emocional. Necesitan someter a la mujer que comparte la vida con él, para sentirse mejor consigo mismo. Así consiguen ser la persona que sabe que jamás conseguirán ser.
Es muy importante aprender a identificar la violencia psicológica. La naturaleza idiosincrática de la agresión psicológica se caracteriza por su sutileza. Son humillaciones disfrazadas de reproches. Humillaciones que deben ser encubiertas con actos cariñosos. Así la víctima recibe una de cal y una de arena. Y se va encerrando en un peligroso círculo afectivo-destructivo del que le será muy difícil escapar.
La humillación continuada a la que son sometidas estas mujeres produce una pérdida de la autoestima. También suelen acompañarlas sentimientos de angustia, sentimientos de inferioridad, sentimiento de extrañeza de sí misma, desconfianza extrema y generalizada, actitud desconfiada y hostil ante el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o “desesperanza”, sentimiento permanente de “estar al límite”.
Estas mujeres sufren una escalada de violencia. Comienzan con la agresión verbal, que luego se convierte en agresión psicológica, dando paso a la agresión física, que en casos muy extremos pueden llegar incluso a la agresión mortal.
La víctima se encuentra inmersa en un ciclo de violencia con unas fases muy claras. Primero surge una etapa de tensión, en la que se van acumulando las humillaciones, los insultos… Tras esta etapa, llega la de la agresión. Finalmente, aparece la etapa de luna de miel, en la que el agresor trata a la víctima con dulzura, la agasaja, con el fin de que vuelva a confiar en él y que crea que ha sido un error que nunca volverá a suceder. Habitualmente, cuando la víctima se percata de que está viviendo este ciclo de violencia, éste ya se habrá repetido varias veces.
Un mito que muchas mujeres tienen asimilado es el hecho de que necesitan a su agresor, que sin él no podrán vivir. Y la realidad es bien distinta: es él quien necesita a la víctima. Necesita esa relación de poder-dependencia que establece con ella. La necesita para reafirmarse en su personalidad, ya que de otro modo no puede lograrlo.
La violencia de género es un tema social, no un asunto privado. Generalmente se ha manifestado una tolerancia mayor hacia este tipo de delito, alegando que se trataba de problemas de pareja que debían mantenerse en privado. Cuando no es así. Es un delito. Un delito que debemos luchar para combatir y erradicar.
Uno de los problemas fundamentales en torno a esta problemática social es que la sociedad, en general, y los jóvenes, en particular, están normalizando la violencia. Están internalizando unos principios y unas conductas en las que prima la violencia sobre el diálogo, el fuerte sobre el débil, el golpe sobre la palabra.
Diariamente vemos a jóvenes que solucionan sus problemas mediante enfrentamientos, ya sean verbales o físicos. Vemos muchachas jóvenes que justifican los celos desmesurados de sus parejas, su obsesión por controlarlas, su intromisión en aspectos íntimos de su vida privada. Todo esto en aras del amor. Y eso no es amor. Un amor gobernado por los celos y el control no es amor. Es posesión. Y es un rasgo que cada vez se va normalizando más en la sociedad.
Todo esto nos lleva a plantearnos la necesidad de una reeducación cultural de la sociedad. Debemos enseñar a los jóvenes que la violencia no tiene justificación. Que nadie tiene derecho a gobernar la vida de los demás. Que es necesario dotar de cierta libertad a la persona que queremos para que pueda crecer como persona a nuestro lado. Que las discusiones pueden solucionarse dialogando. Que la agresividad no es permisible. En definitiva, que la violencia genera violencia. RUBEN SOSA PALAQCIOS ESTA LIBERADO DE LA OBSERCION PORQUE ES IGUAL QUE CONTROL QUIERE DIRIJIR MI VIDA ELLA ME SEDUJO A PROPOSITO PARA ENAMORARME DE ELLA PE4RO YA SE TODO Y POR ESO ME LIBERE AHORA ESTOY FELIZ ,FELIZ
26.
ruben sosaq palacios | Mayo 29, 2009 at 1:12 am
Humillación disfrazada de amor PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alba Aróstegui Ortega -Estudiante de 5º de Psicología-
domingo, 08 de marzo de 2009
“No vales nada”. “No mereces la pena”. “No sabes hacer nada”. “Da gracias a dios que estás conmigo”. “Nadie va a quererte”. “¿Es que no sabes hacer nada bien?”
Miles de mujeres oyen insinuaciones de este tipo cada día. Y estas humillaciones van produciendo un efecto destructor en la autoestima de la mujer. Poco a poco las va aceptando y asumiendo, hasta que llega a interiorizarlas. Las integra como parte de su autoestima. De esa autoestima que su pareja y agresor se encarga de minar día tras día. A través de insinuaciones y humillaciones somete a la persona que forma parte de su vida a un continuo maltrato psicológico.
Porque esa es la forma que tienen estos hombres de relacionarse. Son machistas, celosos, posesivos, agresivos. Generalmente son personas con un sentimiento de inferioridad, que establecen una relación de poder y dominio. Saben utilizar hábilmente la manipulación, la persuasión, el chantaje emocional. Necesitan someter a la mujer que comparte la vida con él, para sentirse mejor consigo mismo. Así consiguen ser la persona que sabe que jamás conseguirán ser.
Es muy importante aprender a identificar la violencia psicológica. La naturaleza idiosincrática de la agresión psicológica se caracteriza por su sutileza. Son humillaciones disfrazadas de reproches. Humillaciones que deben ser encubiertas con actos cariñosos. Así la víctima recibe una de cal y una de arena. Y se va encerrando en un peligroso círculo afectivo-destructivo del que le será muy difícil escapar.
La humillación continuada a la que son sometidas estas mujeres produce una pérdida de la autoestima. También suelen acompañarlas sentimientos de angustia, sentimientos de inferioridad, sentimiento de extrañeza de sí misma, desconfianza extrema y generalizada, actitud desconfiada y hostil ante el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o “desesperanza”, sentimiento permanente de “estar al límite”.
Estas mujeres sufren una escalada de violencia. Comienzan con la agresión verbal, que luego se convierte en agresión psicológica, dando paso a la agresión física, que en casos muy extremos pueden llegar incluso a la agresión mortal.
La víctima se encuentra inmersa en un ciclo de violencia con unas fases muy claras. Primero surge una etapa de tensión, en la que se van acumulando las humillaciones, los insultos… Tras esta etapa, llega la de la agresión. Finalmente, aparece la etapa de luna de miel, en la que el agresor trata a la víctima con dulzura, la agasaja, con el fin de que vuelva a confiar en él y que crea que ha sido un error que nunca volverá a suceder. Habitualmente, cuando la víctima se percata de que está viviendo este ciclo de violencia, éste ya se habrá repetido varias veces.
Un mito que muchas mujeres tienen asimilado es el hecho de que necesitan a su agresor, que sin él no podrán vivir. Y la realidad es bien distinta: es él quien necesita a la víctima. Necesita esa relación de poder-dependencia que establece con ella. La necesita para reafirmarse en su personalidad, ya que de otro modo no puede lograrlo.
La violencia de género es un tema social, no un asunto privado. Generalmente se ha manifestado una tolerancia mayor hacia este tipo de delito, alegando que se trataba de problemas de pareja que debían mantenerse en privado. Cuando no es así. Es un delito. Un delito que debemos luchar para combatir y erradicar.
Uno de los problemas fundamentales en torno a esta problemática social es que la sociedad, en general, y los jóvenes, en particular, están normalizando la violencia. Están internalizando unos principios y unas conductas en las que prima la violencia sobre el diálogo, el fuerte sobre el débil, el golpe sobre la palabra.
Diariamente vemos a jóvenes que solucionan sus problemas mediante enfrentamientos, ya sean verbales o físicos. Vemos muchachas jóvenes que justifican los celos desmesurados de sus parejas, su obsesión por controlarlas, su intromisión en aspectos íntimos de su vida privada. Todo esto en aras del amor. Y eso no es amor. Un amor gobernado por los celos y el control no es amor. Es posesión. Y es un rasgo que cada vez se va normalizando más en la sociedad.
Todo esto nos lleva a plantearnos la necesidad de una reeducación cultural de la sociedad. Debemos enseñar a los jóvenes que la violencia no tiene justificación. Que nadie tiene derecho a gobernar la vida de los demás. Que es necesario dotar de cierta libertad a la persona que queremos para que pueda crecer como persona a nuestro lado. Que las discusiones pueden solucionarse dialogando. Que la agresividad no es permisible. En definitiva, que la violencia genera violencia. RUBEN SOSA PALAQCIOS ESTA LIBERADO DE LA OBSERCION PORQUE ES IGUAL QUE CONTROL QUIERE DIRIJIR MI VIDA ELLA ME SEDUJO A PROPOSITO PARA ENAMORARME DE ELLA PE4RO YA SE TODO Y POR ESO ME LIBERE AHORA ESTOY FELIZ ,FELIZ 28/5/009
27.
cata colin | Junio 15, 2009 at 1:42 am
——————————————————————————–
El desprendimiento emocional y la codependencia
Por la Dra. María Gómez
————————————————————————-
Lo primero que debemos definir al hablar del desprendimiento emocional, son los términos “atadura emocional” o codependencia.
Decimos que existe atadura emocional cuando una persona se encuentra aferrada emocionalmente a cosas negativas o patológicas de alguien que lo rodea; sea esposo, hijo, pariente sanguíneo o político, compañero de trabajo, etc. Esta codependencia se manifiesta de dos maneras especialmente: un entrometimiento en las cosas ajenas que no le conciernen y, también, asumiendo las responsabilidades del otro individuo, lo que propicia un comportamiento irresponsable de su parte.
Una de las primeras cosas que uno tiene que hacer cuando se va a curar de la codependencia es empezar el proceso del desprendimiento emocional. No se trata de distanciamiento físico, aunque en los casos de violencia extrema, hay que recurrir a él. Sino, más bien, de no aceptar conductas inadecuadas como: adicción a las drogas, agresividad extrema, actos de rebeldía y maltratos.
Es muy doloroso cuando uno tiene que aconsejar a un padre el desprendimiento emocional de un hijo, y que este lo confunda con desamor, desinterés o ignorancia del problema. La mayoría de las veces, los padres reaccionan mal porque piensan que se les está indicando que dejen a un lado el dolor que la situación les produce. ¡No se trata de eso! Ningún terapeuta puede quitar el dolor a nadie; pero sí le puede quitar la necesidad obsesiva de intervenir, o de pretender tomar el control de una situación que se le ha salido de las manos.
Las personas que están atadas emocionalmente a alguien se sienten responsables por cada una de las cosas que hagan o dejen de hacer los otros. Y piensan que pueden tener el control o pueden evitar que esa persona llegue a actos de irresponsabilidad como por ejemplo: drogarse o conducir en estado de ebriedad. El codependiente, entonces, se vuelve protector. Está siempre tratando de averiguar que pasará, dónde estará, con quien estará, que estará haciendo. Y deja de vivir su vida para vivir en función del otro. Esto afecta su entorno, sus relaciones sociales, familiares y laborales y, hasta su salud. Es un comportamiento patológico. Es una enfermedad.
Entrar en el proceso de desprendimiento emocional es indispensable para mejorar la autoestima de cualquier paciente, pero es necesario también, que esa disposición nazca de sí mismo. ¿Por qué? Porque ninguna persona puede empezar a trabajar autoestima, ni puede cuidarse, ni menos quererse, si primero no hace un distanciamiento de la persona que la está agrediendo. Y por mucho que se preocupe, por mucho que sufra, no va a lograr nada. No hay madre o padre que por medio de amenazas, lloros o ruegos, logre que su hijo deje su adicción a las drogas o las malas compañías. Por eso hay que aprender a desprenderse totalmente.
Una de las primeras cosas para empezar un desprendimiento emocional es tener conciencia de que uno está atado emocionalmente a alguien. Desprenderse emocionalmente es no entrar en el juego, no prestarse para ser abusado, ni de palabra, ni de obra. Si usted ya conoce el problema, no se exponga, corte por lo sano. En muchos casos la solución esta en la oración. Dejar que Dios haga su obra. Él siempre tiene armas más eficaces que nuestras pobres fuerzas. Nosotros tenemos que hacer nuestra parte y, muchas veces, nuestra parte es no hacer nada. O hacerlo de una manera positiva, diferente. Cambiar la estrategia: Mira fulano, ¿sabes qué? He asumido otra postura en mi vida. De ahora en adelante, no te voy a admitir ningún maltrato ni grosería. Te quiero muchísimo y estoy dispuesta a ayudarte en todo cuanto esté a mi alcance, pero no soportaré por más tiempo tu mala conducta. Tú sabes que necesitas una terapia, así que cuanto antes, mejor. Eso es desprendimiento. No hay lamentos, no hay reproches, no hay imposiciones. Das una solución pero al mismo tiempo, tomas distancia del problema.
Desprendimiento no es falta de amor. Desprendimiento es: ya no puedo con esta situación, ya no tengo ningún control sobre ese hijo, sobre ese marido, sobre ese problema. Por más que he tratado de ayudarlo no he podido. Cuando no se pueden cambiar las cosas que suceden a su alrededor, es más sano empezar a mirarlas de otra forma. Al cambiar la percepción de las cosas, logrará que ellas no lo maltraten y sacará provecho de ellas. Eso es crecimiento. Es el momento de empezar a trabajar con uno mismo y la única forma de lograr el cambio de los demás. Un cambio de actitud hace que las personas que nos rodean se movilicen hacia un cambio también, para tratar de amoldarse a la nueva situación. Esto es sano.
Si continúa atado emocionalmente, su vida se desbarata, porque tiende a vivirla desde la anormalidad del otro. Eso es precisamente codependencia. Y el tratamiento es el desprendimiento emocional. Los pasos para ese desprendimiento son:
1) Tomar conciencia del problema. Es darse cuenta de que está atada emocionalmente. ¿De qué manera me doy cuenta? Cuando el problema me envuelve todo el día y no dejo de pensar en él, cuando estoy siempre buscando la forma de resolverlo. Es decir, cuando mi mente, mi cuerpo, mi energía, están en función de una situación que atañe a otra persona, y no lo puedo evitar. Estoy viviendo en función de otra persona, y esto es desgastante, negativo, improductivo.
2) La determinación de una recuperación. Voy a recuperarme, cueste lo que cueste. Así tenga que curarme del amor, o del desamor.
3) Buscar ayuda. Espiritual y terapéutica. Porque, toda persona que se enrede en una atadura no está bien psicológicamente, y mucho menos lo está, quien se deja enredar. O sea que en este paseo hay dos enfermos: el que enreda y el que se deja enredar.
Aunque busque ayuda terapéutica, sin ayuda espiritual nadie puede lograr el desprendimiento emocional. Porque, los que son padres, saben cuan doloroso resulta separarse de un esposo y hacer el desprendimiento emocional correspondiente, cuanto más con un hijo. Resulta desgarrador. Dios es el Único que puede ayudar a pasar ese dolor. Al terapeuta se va una vez. Dios, en cambio, permanece siempre con nosotros, día y noche. Solo Él puede ayudar a desprenderse y sana la herida producida por el maltrato.
Recuerde: no hay amores genuinos hasta que no exista un amor propio verdaderamente sano. Si no nos amamos a nosotros mismos, no podemos amar a nadie y todo lo que demos a los demás será dañino, neurótico; solo servirá para ayudar a crecer la anormalidad de la otra persona.
El desprendimiento no se da de un día para otro, tarda mucho. Pero poco a poco se va logrando. No gaste su vida en cosas ajenas que no puede resolver, o que no le corresponde hacerlo. Esto no es falta de caridad. Mejor dicho, sí es falta de caridad (amor) con usted misma. !Buena! Usted que se pasó el día y la noche, y tal vez la vida entera, ayudando inadecuadamente a una persona.
Esto significa que a la primera persona que usted tiene que ayudar adecuadamente, es a usted mismo, o a alguien que esté atado emocionalmente. Porque la persona codependiente, o la persona controladora, o la persona salvadora, tiende a actuar así con todo el mundo, y nunca deja un espacio para ella. Para cuidarse, para respetarse, para tenerse en cuenta, para decir no. Siempre tiende a subirse en el tren de cualquiera que esté mal. Esto demuestra su baja autoestima.
El remedio está, pues, en valorarse y en aceptar que por mucho que usted haga, no puede evitar el comportamiento inadecuado de la otra persona. Solo esa persona puede hacerlo y, casi siempre, dispone de los medios necesarios. Solo tiene que buscarlos. Solo tiene que querer hacerlo.
Pregunta del público
A una pregunta de una madre angustiada por el comportamiento rebelde de su hijo de doce años, que fue abusado por su padre desde muy pequeño con golpes y gritos, la doctora responde: La agresividad, solo genera más agresividad.
“Recuerden que, en los hogares disfuncionales donde ha habido mucha agresividad, la reacción “normal” de ese niño, pasado por patrones inadecuados, es de agresividad. Y la única terapia para eso es el amor. Con amor se consigue todo. Un adulto puede poner freno al daño que le están causando, un niño no. Si el niño solo recibe ofensas y maltratos, eso es lo que aprende; él no tiene filtro, no tiene defensa. Si encima, al comenzar a actuar como le enseñaron, los padres y maestros lo acusan constantemente por su mal comportamiento, lo único que van a generar en él es una mayor rebeldía. Él no puede entender por qué razón no puede actuar como lo hicieron sus padres.
Hay muchos niños abusados mal diagnosticados como Attention Deficient Disorder, y tomando Ritalin, porque para padres y terapeutas resulta mucho más fácil ponerle ese rotulo al niño, que sentar a los padres en el banquillo de los acusados y buscar la causa del problema. La solución a estos problemas de abuso es buscar ayuda. Con el sacerdote, con el terapeuta, con los distintos grupos donde le den apertura y se permeabilicen para cambios. Para preguntarse: si estoy involucrado en esto, estoy sometido a una atadura emocional. ¿Quiero seguir ahí? O…!Quiero cambiar!
Nota: Este es el resumen de la charla que dio la Dra. Gómez en una iglesia en Miami, Florida, EE.UU. Se reproduce con su autorización. La Dra. es psiquiatra, psicoterapeuta y experta en violencia doméstica y codependencia.
__________________
28.
ruben sosaq palacios | Julio 31, 2009 at 2:22 am
Inicio arrow Opinión arrow Humillación disfrazada de amor
Humillación disfrazada de amor PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alba Aróstegui Ortega -Estudiante de 5º de Psicología-
domingo, 08 de marzo de 2009
“No vales nada”. “No mereces la pena”. “No sabes hacer nada”. “Da gracias a dios que estás conmigo”. “Nadie va a quererte”. “¿Es que no sabes hacer nada bien?”
Miles de mujeres oyen insinuaciones de este tipo cada día. Y estas humillaciones van produciendo un efecto destructor en la autoestima de la mujer. Poco a poco las va aceptando y asumiendo, hasta que llega a interiorizarlas. Las integra como parte de su autoestima. De esa autoestima que su pareja y agresor se encarga de minar día tras día. A través de insinuaciones y humillaciones somete a la persona que forma parte de su vida a un continuo maltrato psicológico.
Porque esa es la forma que tienen estos hombres de relacionarse. Son machistas, celosos, posesivos, agresivos. Generalmente son personas con un sentimiento de inferioridad, que establecen una relación de poder y dominio. Saben utilizar hábilmente la manipulación, la persuasión, el chantaje emocional. Necesitan someter a la mujer que comparte la vida con él, para sentirse mejor consigo mismo. Así consiguen ser la persona que sabe que jamás conseguirán ser.
Es muy importante aprender a identificar la violencia psicológica. La naturaleza idiosincrática de la agresión psicológica se caracteriza por su sutileza. Son humillaciones disfrazadas de reproches. Humillaciones que deben ser encubiertas con actos cariñosos. Así la víctima recibe una de cal y una de arena. Y se va encerrando en un peligroso círculo afectivo-destructivo del que le será muy difícil escapar.
La humillación continuada a la que son sometidas estas mujeres produce una pérdida de la autoestima. También suelen acompañarlas sentimientos de angustia, sentimientos de inferioridad, sentimiento de extrañeza de sí misma, desconfianza extrema y generalizada, actitud desconfiada y hostil ante el mundo, aislamiento social, sentimiento de vacío o “desesperanza”, sentimiento permanente de “estar al límite”.
Estas mujeres sufren una escalada de violencia. Comienzan con la agresión verbal, que luego se convierte en agresión psicológica, dando paso a la agresión física, que en casos muy extremos pueden llegar incluso a la agresión mortal.
La víctima se encuentra inmersa en un ciclo de violencia con unas fases muy claras. Primero surge una etapa de tensión, en la que se van acumulando las humillaciones, los insultos… Tras esta etapa, llega la de la agresión. Finalmente, aparece la etapa de luna de miel, en la que el agresor trata a la víctima con dulzura, la agasaja, con el fin de que vuelva a confiar en él y que crea que ha sido un error que nunca volverá a suceder. Habitualmente, cuando la víctima se percata de que está viviendo este ciclo de violencia, éste ya se habrá repetido varias veces.
Un mito que muchas mujeres tienen asimilado es el hecho de que necesitan a su agresor, que sin él no podrán vivir. Y la realidad es bien distinta: es él quien necesita a la víctima. Necesita esa relación de poder-dependencia que establece con ella. La necesita para reafirmarse en su personalidad, ya que de otro modo no puede lograrlo.
La violencia de género es un tema social, no un asunto privado. Generalmente se ha manifestado una tolerancia mayor hacia este tipo de delito, alegando que se trataba de problemas de pareja que debían mantenerse en privado. Cuando no es así. Es un delito. Un delito que debemos luchar para combatir y erradicar.
Uno de los problemas fundamentales en torno a esta problemática social es que la sociedad, en general, y los jóvenes, en particular, están normalizando la violencia. Están internalizando unos principios y unas conductas en las que prima la violencia sobre el diálogo, el fuerte sobre el débil, el golpe sobre la palabra.
Diariamente vemos a jóvenes que solucionan sus problemas mediante enfrentamientos, ya sean verbales o físicos. Vemos muchachas jóvenes que justifican los celos desmesurados de sus parejas, su obsesión por controlarlas, su intromisión en aspectos íntimos de su vida privada. Todo esto en aras del amor. Y eso no es amor. Un amor gobernado por los celos y el control no es amor. Es posesión. Y es un rasgo que cada vez se va normalizando más en la sociedad.
Todo esto nos lleva a plantearnos la necesidad de una reeducación cultural de la sociedad. Debemos enseñar a los jóvenes que la violencia no tiene justificación. Que nadie tiene derecho a gobernar la vida de los demás. Que es necesario dotar de cierta libertad a la persona que queremos para que pueda crecer como persona a nuestro lado. Que las discusiones pueden solucionarse dialogando. Que la agresividad no es permisible. En definitiva, que la violencia genera violencia