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La Rambla del Poblenou
Barcelona no ha sido tal y como la conocemos. En un principio era un pequeño núcleo que progresivamente, fue anexionando diferentes municipios que la rodeaban. Ora Sant Andreu del Palomar, ora Sant Martí de Provençals. Como puede observarse en la ilustración que que encabeza este post, Poblenou, era un barrio que forma parte de Sant Martí de Provençals. Este era un barrio de una personalidad muy acusada. En él estaban instaladas la mayor parte de la fábricas industriales de Barcelona, por lo que era conocidad como la Massachusetts de Catalunya. No fue siempre así como la podemos vera ahora. No fue si no hasta los JJ.OO. de Barcelona, en 1992, que transformó todo su rostro. Las Olimpíadas, permitieron que se abriera al mar. Se derribaron todos los muros que impedían acceder libremente al mar, de manera que se habilitaron playas para disfrute de los vecinos y de cualquiera que hasta allí se quisiera acercar; incluso se adecuó una para uso nudista.
Entre las zonas hermosas y singulares de este precioso barrio barcelonés, está La Rambla del Poblenou. Si os parece os invitó a que me acompañéis a un breve recorrido por ella.
Empezamos.

Se incia despué de cruzar la calle Pere IV, para encontrarnos en su zona central el monumento al Dr. Trueta. A partir de aquí, por la calzada central, podemos disfrutar de tranquilidad y de poder descansar en cualquier terraza habilitada para tomar un refresco, una cañita de cerveza, que nos animará a continuar hasta el final. La Rambla se va cruzando sucesivamente con direntes calles, Pallars, Pujades, Llull, etc, muchas de ellas formando alegres plazoletas, donde unos bancos permiten a los abuelos del barrio a entablar animadas charlas.
Está flanqueada por una lado y por otro, de agradables comercios; tiendas de ultramarinos, tiendas de modas, bares y cafés. De entre todos los bares, sobresale uno. Can Toni. Excelentes tapas, “las bombas” -bolas de pure patata rellenas de picante carne picada envueltas en un dorado rebozado-, caracoles, patatas fritas, morro de cerdo, etc, etc y sus frecas y refrescantes jarras de cerveza y para aquellos que prefieren algo más ligerito “una clara” -cerveza con refresco de limón o gaseosa-. Cuantas noches de verano, sentado en las mesas que instalaban en la acera, he disfrutado de la brisa que llegaba procedente del mar.
Más adelante podemos encontrar la famosa heladería del “Tío Che” ¡Puro valenciano!, son conocidos sus helados artesanales, de limón, canela, after height, queso y una gran variedad. Sin olvidar su rica y sabrosa horchata de chufa, servida bien fría, casí granizada. ¿Y que decir de los granizados y sus espectaculares mezclas, como el de cebada y limón? Debería estar prohíbido irse de La Rambla sin tomarse un helado del Tío Ché.
Al final de La Rambla, cruzando ya la calle Ramón Turró, nos adentramos en su tramo final, el que desemboca en la Playa. En esta zona cuando llegan las fiestas del barrio, se llena de atracciones de feria, tiovivos, autos de choque, el tren de la bruja, tómbolas, puestos de dulces -manzanas caramelizadas, nubes de algodón- y demás puestos similares.
Desde ahí, o si se tiene ganas de sentarse en la arena de la playa, el último día de las fiestas de puede disfrutar de una fantástico espectáculos de fuegos artíficiales. Castillos que estallan en el aire y se ven reflejados en el agua del mar. Fuegos que nacen desde el mismo mar y llenan la noche de alegres colores y estruendosos ruidos.
Todo esto y mucho más es la Rambla del Poblenou.
Para ntmí un lugar de entrañables recuerdos, para quien lo lee, quizá sea un lugar a descubrir en su próxima visita a Barcelona.
Espero que después de leer estas líneas, no deje de hacerlo.
39 comments Noviembre 13, 2006

