Archive for 4/12/06
CV de genocida
Si busca un asesino y genocida, aquí tiene un currículum para poder contratar. Eso sí, dése prisa, quizá no llegue a tiempo. ¡Dios lo quiera!
Después de leer semejante currículum, todavía no deja de sorprendernos como hay personas que se manifiestas a favor de semejante individuo, Augusto Pinochet, como la que aparece en la foto.
¡Terrible!
5 comments Diciembre 4, 2006
“Un voyage” vers des anciennes chansons
Estaba trabajando en la oficina hoy, cuando de la radio empezó a sonar esta canción… la verdad no he podido seguir trabajando hasta que la última nota a terminado. La mente ha vuelto a tiempos pasados.
<Desireless – Voyage Voyage
3 comments Diciembre 4, 2006
“¡Uy! vaya lío, los amigos de mis amigos son mis amigos”
Sería sobre la mitad de los años 80, cuando apareció en el panorama español el conjunto musical “Objetivo Birmania”, se hicieron populares con el tema “Los amigos de mis amigas”, tema pegadizo y pachangero, de fácil digestión pero igual de quedarse en nuestra memoria.
Lo recordáis, la sustancia después.
La canción hacía incapie en el tono picaresco y frescachón de aprovecharse de los amigos de las amigas, tema por cierto que ha dado mucho que hablar y escribir en la literatura. Pero no es ese el tema o próposito original del post.
Con frecuencia cuando conocemos a otra persona, que a su vez conoce a otras personas, es deseo lógico de que, en su buena intención, desee integrar a unos y otros. Prima aquello de “los amigos de mis amigos son mis amigos”. En principio, no hay ninguna objección a tal planteamiento. Si somos amigos de “A” es porque lógicamente tenemos algún punto en común con él. Si “A” es amigo de “B”, será asi mismo porque tiene algún punto también en común. ¿Pero quiere decir eso que nosotros podemos o debemos necesariamente amigos de “B”? ¡Pues no, señores míos! Aquí el silogismo nos falla. Y es muy fácil de entender, no solo somos amigos de alguien por tener gustos y características semejantes, existe aquello que se llama “feeling” y ahí es donde se puede romper la cadena. Podemos tener ese “feeling” con nuestro amigo, incluso sin tener los gustos y afinidades parecidas, pero no manifestarse con “B”. Entonces, es cuando, para muchos llega ese mal llamado “dilema de amistad”. En su afán de querer segiur manteniendo ambas amistades, cree que traiciona a una de ella si queda o la frecuenta más a la otra. Craso error. Las amistades, nunca deberían medirse por esos parámetros. Podemos tener auténticos amigos que solo nos vemos de “higos a brevas”, pero ser amigos de calidad, mientras que posiblemente tengamos amigos de casí cada día, pero cuando lo necesitamos, no sabemos a ciencia cierta si estarán ahí, para tendernos un cable. Por eso, lo más sabio e inteligente, es tener mucho cuidado con mezclar nuestros amigos entre sí, si al primer intento la masa se vuelve homogénea, ¡suerte!, pero de lo contrario, desistamos, pues corremos el riesgo de perder a unos y otros.
Y que decir en el ámbito de la pareja. Nuestra pareja, seguro que tiene o tenía, cuando la conocimos aquello que se llaman “amigos del alma”. De nuevo, surge el dilema de querer que nuestra pareja y nuestros amigos se lleven bien. Pero puede suceder que algunas veces los encuentros no sean afortunados, de modo que obligemos a ambos a tenerse que soportar. De nuevo, ¡craso error! Debemos partir de la base que no existe ninguna deslealtad por parte de nuestra pareja, o nosotros mismos, cuando sigue viéndose y manteniento eso tan bonito que se llama amistad. Incluso es sano, que lo haga sin la otra parte. ¿Por qué? Por que ninguno de nosotros nos comportamos y somos igual ante las mismas personas. Somos poliédricos y diferentes según ante quien nos hallemos, por lo que cuando nos vemos en presencia de nuestros amigos a solas, permitimos que parte de nuestra personalidad aflore, aquella que teníamos cuando lo conocimos e hizo que surgiera dicha amistad, de esa manera segimos multiples pero a la vez íntegros. No hay, ni debería haber ningún motivo, para que cada vez que quedamos con algunos de nuestros amigos, fuera necesaria e indispensable la presencia del otro. Tal vez, lo único que llegue a suceder es que como el caso anterior, enturbiemos o malarabetemos, ambas.
Convénzamonos, eso de “los amigos de mis amigos son mis amigos” es un terrible y equívoco principio.
3 comments Diciembre 4, 2006



