Archive for 31/12/06
1907-2007 “Sangre romañola”
El próximo 27 de mayo hubiera cumplido 100 años. 100. Si tengo que decir que adoraba a alguien sería a ella. Mi abuela. Cuando murió, parte de mi vida se fue con ella. Hubiera dado cualquier, bueno no, cualquier no; hubiera dado lo mejor que poseyera por que siguiera viviendo unos años más. Tal vez mi propia vida.
Hoy, para almorzar, he preparado un plato que hacía ella, y hasta el día de hoy nunca lo había preparado: “Arroz caldoso con conejo y caracoles”. Según mi familia, ha salido buenísimo. Será verdad. Confío en ellos.
Siempre que leía este cuento del libro “Corazón” de Edmundo De Amicis, pensaba en ella, y sigo haciéndolo.
“Sangre romañola”
…
-Ella quería con tosa su alma a aquel muchacho. Cuando lo supo todo, se echó a llorar.
-¡Ah,no! – dijo luego, al cabo de un largo silencio-tú no tienes corazón con tu pobre abuela. No tienes corazón (…) para darme estos disgustos.
…
Ferruccio estaba oyendo, de pie, a tres pasos de distancia, apoyado en una alacena, con la barbilla en el pecho, las cejas fruncidas, aún caldeado por la ira de la riña. Un mechón de hermosos cabellos castaños le cruzaban la frente y sus ojos azules estaban inmóviles.
…
-¡Ay, Ferruccio! -continuó la abuela, viéndolo tan mudo-. ¡No me dices ni una palabra de arrepentiminento! Ya ves a qué estado me encuentro reducida, que no levanto cabeza. No deberías tener corazón para hacerme sufrir, para hacer llorar a la madre de tu madre, tan vieja, con un pie en la tumba; que siempre te ha querido tanto, que te acunaba noches y noches enteras cuando eras un rorro de pocos meses, y que no comía por entretenerte, ¡tú no sabes! Yo decía siempre: “Éste será mi consuelo!” Y ahora me estás matando. De buean gana daría la poca vida que me resta por verte otra vez bueno y obediente…
…
Ferrruccio iba a lanzarse hacia la abuela, vencido por la emoción, cuando le pareció oír un ligero ruido, un crujido en el cuartito contiguo, el que daba al huerto. Pero no distinguió si eran los postigos sacudidos por el viento u otro cosa.
…
-¿Qué es eso? – preguntó la abuela después de un momento, turbada.
-La lluvia -murmuró el muchacho.
…
-¡No me parece la lluvia! -exclamó, palideciendo-
¡Vete a ver! -Pero añadió de inmediato-:¡N, quédate aquí! -y agarró a Ferruccio de la mano.
..
Después ambos se estremecieron.
-¿Quién anda ahí? -preguntó Ferruccio, helado de miedo.
Pero apenas había pronunciado esas palabras cuando ambos lanzaron un grito de terror. Dos hombres se habían precipitado en la estancia; el uno agarró al muchacho y le tapó la boca con la mano; el otro apretó la garganta de la vieja; el primero dijo:”Silencio, si no quieres morir!”. El segundo: “¡Calla!”, y levantó un cuchillo.
…
El ladrón giró rápidamente la cabeza hacia la puerta, y con la violencia del movimiento se le cayó el pañuelo de la cara.
La vieja lanzó un grito: “¡Mozzoni!”
-¡Maldita! – rugió el ladrón, reconocido- ¡Tienes que morir!
Y se arrojó con el cuchillo levantado conta la vieja, quien se desvaneció en el acto.
El asesino asestó el golpe.
Pero con un movimiento rapidísimo, dando un grito desesperado, Ferruccio e había lanzado sobre la abuela, y la había cubierto con su cuerpo.
…
El muchacho resbaló lentamente de encima de la abuela, y cayo de rodiallas, y permaneció en esa actitud, con los brazos rodeando la cintura de ella y la cabeza sobre su seno.
…
…La vieja volvió en sí.
-¡Ferruccio! -llamó con voz apenas inteligible, dando diente con diente.
-Abuela- respondió el muchacho.
La vieja hizo un esfuerzo para hablar, pero el terror paralizaba su lengua.
Se quedó un rato en silencio, temblando violentamente.Luego logró preguntar:
-¿Ya no están?
-No.
-No me han matado -murmuró la vieja con voz sofocada.
-No… está a salvo -dijo Ferruccio con voz floja-. Está a salvo, querida abuela. Se han llevado los cuartos. Pero padre… había recogido casi todo.
La abuela respiró.
Abuela -dijo Ferruccio, que seguía de rodillas, estrechándole la cintura-, querida abuela… ¿me quiere mucho, verdad?
-¡Oh, Ferruccio! ¿Pobre hijito mío! -respondió ella,poniéndole la mano en la cabeza-. ¡Qué susto debes de haber tenido! ¿Oh, santo Dios misericordioso! Enciende la luz… No, quedémonos a oscuras, aún tengo miedo.
-Abuela -prosiguió el muchacho-, no le ha dado más que disgustos…
-No, Ferruccio, no digas eso; ¡ya ni me acuerdo, lo he olvidado todo, te quiero mucho!
-No le ha dado más que disgustos -continuó Ferruccio, a duras penas, con voz trémula-; pero… siempre la he querido. ¿Me perdona?… Perdóneme, abuela.
-Sí, hijo mío, te perdono, te perdono de todo corazón. Figúrate si no iba a perdonarte. No estés de rodillas, niño mío. No te reñiré nunca más. ¡Eres bueno, eres muy bueno! Encendamos la luz. Tengamos un poco de valor. Levántate, Ferruccio.
-Gracias, abuela -dijo el muchacho, con voz cada vez más débil-. Ahora… estoy contento. ¿Se acordará de mí, verdad, abuela? ¿Se acordará siempre de mí, verdad, de su Ferruccio?
-¡Ferruccio mío! -exclamó la abuela, sorprendida e inquietam, poniéndole las manos en los hombros e inclinando la cabeza, como para mirarlo a la cara.
-Acuérdese de mí -murmuró todavía el chico con una voz que parecía un soplo-. Dele un beso a mi madre… a mi padre… a Luigina… ¡Adiós, abuela!
-En el nombre del Cielo, ¿qué tienes? -gritó la vieja palpando angustiosamente la cabeza del muchacho que se había abatido sobre sus rodillas; y después con cuanta voz tenía enla garganta, desesperadamente-: ¡Ferruccio! ¡Ferruccio! ¡Ferruccio! ¡Niño mío! ¿Cariño mío! ¡Ángeles del paraíso, ayudadme!
Pero Ferruccio ya no respondió. El pequeño héroe, el salvador de la madre de su madre, herido de una cuchillada en la espalda, había entregado su hermosa y valiente alma a Dios.
7 comments Diciembre 31, 2006
FIN DE AÑO
Bueno, bueno, faltan pocas hora para que digamos adiós al 2006. Un año que me ha permitido mediante este blog, decir y escibrir todo aquello que quería y deseaba, sin cortapisas ni “peros”, conocer y encontrar personas con las que compartir sentimientos, ideas, música, citas, etc. A todos ellos, los que dejaron comentarios y los que pasaron en silencio… que el 2007, sea, no como se dice por lo menos igual, si no sea realmente MEJOR.
Cuando el reloj dé la última campanada del año, mis deseos serán lo mejor de lo mejor para todos aquellos que desea que este mundo sea el lugar de habitación del hombre.
¿Y si despedimos el año con un poco de música? ¿Qué tal MECANO?
3 comments Diciembre 31, 2006

