Tristeza

noviembre 10, 2006 at 7:45 am 4 comentarios

El lugar tan brillantemente iluminado era de tanto en tanto sumido en las sombras, cuando las blancas nubes ocultaban al sol. En esos periodos, un juego de sombras y luces convertían el recinto en algo más sombrío de lo que ya era de por sí. Avanzaba a paso lento, como si alguna fuerza misteriosa lo prendiera por la espalda y le impidiera adelantar. Se diría que postergaba o intentaba retrasar el mayor tiempo posible el encuentro. Vagabundeaba por las vias agarrado a la flor que había comprado hacia tan solo unos minutos. Se decídió por aquella rosa blanca, sin saber bien porqué, fue una decisión, o más bien una indecisión. Sin preverlo dio de bruces con ella. Como si de una colisión de una meteorito con la Tierra, así fue la sacudida que recibió su corazón, haciendo salta miles de emociones imprevistas. Todo su ser fue presa de un temblor con el que no contaba. Quedo paralizado frente a aquella masa de piedra. Sus ojos fueron anegados en lágrimas y aunque intentó frenar su salida, alguna de ellas no respondió a la orden y ya rodaban por sus mejillas. Dio una vuelta para contemplar la tumba. Era tan parecida a las que estaban a su lado, solo que al mismo tiempo era única.

rosa-blanca.jpg
Se apoyó con la planta del pie en el bordillo que la rodeaba para avanzar el cuerpo y depositar sobre ella la blanca rosa. La dejó de cualquier manera, él que era tan meticuloso en ese aspecto.

De pie frente a ella, permaneció un buen rato, mientras sus brazos y manos jugaban a cambiar de posición, ora cruzados, ora amarrados a la espalda. Finalmente, mientras los rayos del sol se iban ya ocultando tras las otras tumbas, se decidió a sentarse sobre ella. Se levantó las perneras del pantalón para no mojarse con el barro que se habia formado en el canal circundante.

-“Nunca hubiera creído que te vería aquí, bueno si te soy sincero, si lo había pensado, pero nunca, -quebrándosele la voz- nunca creí que te vería aquí. Nunca antes que yo”

-“Sabes, pese a que durante tantos años hemos estado tan distantes – ¿cuántos? no sabría decirte- quiero que sepas que te quise mucho. Muchísimo. Solo que a veces la vida no es como uno quisiera. Yo me tuve que criar sin padre, porque murió, tu tuviste que hacer lo mismo porque me fui. Primeramente porque nunca estaba cuando me necesitabas, estaba con tu madre. Después que cuando me separé de tu madre, me mude de ciudad.”

-“Siempre quise tener un hijo, siempre”

-“De niño, cuando compraba los coleccionables- se limpia una lágrima que le ha quedado suspendida en la nariz- pensaba en lo mucho que los iban a disfrutar mis hijos” -¡Qué estúpido fui”

-Tu, claro está, no podrás ni podrías recordar como me querias cuando era un nió, aunque ….. -un sollozo le ahoga la voz.

-“aunque ahora te parezca extraño. Me llamabas “papi querido”. Cuando me veías llegar por la calle, corrias a mi encuentro gritando: “Papi querido, papi querido” Tu madre se reía y decias que eras muy ridículo. Sin embargo, -a mi me parecía tan hermoso, tan bonito.”

“Cuando llegamos después de tu nacimiento a casa, después de permanecer en casa de tu abuela, para que tu madre se recuperara. Fue un verdedero desafío. Ahora se conoce más, pero tu madre sufrió una depresión post-parto y tenía que tomar pastillas para dormir. Durante las noches eras solo mío, te cambiaba los pañales, te daba tu “bibi” y luego te mecía en la cuna. Para cuando despertaba mamá, ya dormías. No sabes lo feliz que era en esos momentos”

-“Hay momentos de tu infancia que tengo tan grabados que son como si los volviera a vivir hoy. Por ejemplo la primera vez que fuimos al zoológico. Fue el 31 de enero de 1981, tenía un año recien cumplido, podría decirte como eran tus botitas, tu pantalón peto de pana granate, tu camisa, tu…. -se interrumpe como ensoñado.

-“Disculpa que me levante, pero se me han entumecido las piernas- le dice al tiempo que se levanta y sacude los pies contra el suelo para despertar las piernas.

-“El problema fue que le tenías celos a tu madre de mí. No soportabas que estuviera a mi lado- continúa diciendo- y yo no supe comportarme como debía. Bueno en realidad, bastante bien me salí de asunto, si contamos que tenia poco más de veinte años. Y ahora fíjate: tu madre y yo nos separamos y tu te fuiste de mi lado. En realidad- dice pasándose la mano por el cabello- ya te había ido hacia mucho tiempo, demasiado.”

“Decir que si pudiera haría las cosas de otra manera no sirve de nada. Tú estás aquí, muerto, y yo sigo y seguiré hasta el día que muera con este dolor, con esta tristeza que intentas olvidar, pero como una herida mal cerrada, cuando menos te lo esperas vuelve a presentarse y recordarte que está allí.

En esos momentos, la entereza que ha intentado mostrar, se rompe en mil pedazos y cae sobre la tumba, llorando y sollozando… hijo mío, hijo mío le dice con la voz más tierna que puede tener en ese momento. “Hijo mío, hijo mío…” le acuna como cuando era un bebé.

Sin darse cuenta, la oscuridad ha caído en el cementerio y llega la hora de abandonarlo. Se incorpora lentamente, se enjuga las lágrimas que todavía le quedan en los ojos, com un pañuelo de papel, que después guarda en un bolsillo de la chaqueta.

Lentamente inicia el camino de salida, cuando lleva unos metros recorridos, se vuelve y mirando hacia donde reposa su hijo le dice: “Ahora, que ya no estás, pero sé donde encontrarte, si no te importa me gustaría venir y decirte lo mucho que te he querido.”

Y dándose la vuelta, y ya si volverse ninguna otra vez, deja el lugar.

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Quien cada nueve de noviembre… Posesión

4 comentarios Add your own

  • 1. IxcheL  |  noviembre 10, 2006 a las 5:38 pm

    Vamos que no conocí a ese escritor que llevas dentro, a mi de plano no se me da =X lo intento y me sale muy “cursi” ese asunto.

    Agradables textos para un viernes por la mañana acá son las 11:30 am de un día de noviembre.

    Saludos y buen fin de semana.

    Responder
  • 2. sombraschinescas  |  noviembre 11, 2006 a las 9:33 am

    Muchas gracias por tu tan gran generoso comentario. Igualmente te deseo un muy buen fin de semana. Saludos

    Responder
  • 3. Sofia Vergara  |  noviembre 27, 2006 a las 6:04 am

    hay papi

    Interesting post. I came across this blog by accident, but it was a good accident. I have now bookmarked your blog for future use. Best wishes. Sofia Vergara.

    Responder
  • 4. olvidare el ayer...  |  noviembre 29, 2006 a las 5:17 pm

    bella tema;tristeza;temita y dulce tristeza.
    un abrazo.

    Responder

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