Navidad, dulce Navidad

enero 1, 2009 at 9:11 pm 1 comentario

Si un recuerdo vive en la memoria sin duda alguna es el del tiempo pasado durante nuestras Navidades de la infancia. Cuando uno se acerca peligrosamente a la “L” – y no precisamente de novato- no puede por menos que a la vista de la luces intermitentes del árbol o de las guirnaldas, la mente regrese a  tiempos pasados. Como me crié en una familia de las que hoy se llamarían monoparentales -me quedé huerfano a la edad de nueve años- y la economía no era precisamente muy boyante era durante estos días cuando se podía uno permitir un algún que otro lujo. Hoy, cuando tenemos a.D.g. a nuestro alcance lo que por aquel entonces era un “lujazo” y el problema ya consiste en devanarnos los sesos por ver que delicatessen ponemos en la mesa, uno no puede por menos que desear revivir el recuerdo del plato de entremeses fríos; diferentes lonchas de fiambres de los llamados navideños como aquel que tenía en el centro su rodaja de huevo duro y otros de diferentes formas y sabores. Cuando después de almorzar se sentaba frente al televisor, recordemos que solo teníamos una cadena, y esperaba con creciente excitación que programa nos pondrían. ¿Sería un capítulo nuevo de Disney? ¿Viviríamos las aventuras de Daniel Boone, mientras nos merendábamos unas mandarinas? O cuando estas fiestas iban tocando a su fin y la noche de reyes había pasado y nos habían dejado los regalos, vuelve a nuestra imaginación cuando después de la cena, uno se iba a la habitación, la sala y alcoba de la abuela, y arrebujado bajo las mantas para protegerse del húmedo frío del invierno barcelonés, leía con deleite aquellos tomos de cuentos de tomados de las peliculas de Walt Disney. Un tomo azul celeste, otro de color rojo, aún otro de azul oscuro y junto con cuentos tan conocidos como Peter Pan podía disfrutar como aquellos cuentos ambientados en el Oeste. No deja de ser paradójico que frente a la abundacia no podamos dejar de pensar en aquellos días de nuestra infancia, nido de nuestros sentimientos y emociones, aun cuando como en mi caso fuera una familia de lo más humilde, sino pobre. Pero lo cierto es que aunque nuestra familia no sea aquella que posiblemente hubieramos escogido también es cierto que tampoco hay otra por la cual la cambiaríamos, yo por lo menos.

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Madrid -bombardeada- en la voz de Ana Belén LA ESTRELLA DE DAVID

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  • 1. eldoctorhache  |  enero 1, 2009 a las 10:47 pm

    ¡Cuántos recuerdos coincidentes, aunque en mi caso fuera Madrid —con sus fríos de aquel entonces— el telón de fondo! Pero nos cabe la alegría de que, aunque aquellos tiempos no volverán, nos esforzamos por poner en éstos toda la ilusión posible para volver a sentir aquella felicidad que sólo la Navidad lograba traernos.

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